Con una suerte óptima y un buen conocimiento del tramo, las capturas fueron elevadas y de tamaño generoso, algo que no es precisamente lo normal, más aún con cuando el caudal es alto, cosa normal durante la temporada.
Por primera vez con una trucha, me pasó el capturar la misma que diez minutos antes me había partido, recuperando captura y ninfas perdidas. Ya digo, una suerte óptima encontrarlas voraces.
Con mi habitual despiste, me dejé la cámara de fotos en casa y las que os paso a mostrar están realizadas con el móvil, por lo que la calidad de las mismas no es de lo mejor.
Espero que os gusten.



















